¿Por qué los mercados tocan su techo en medio de buenas noticias?

Existe un concepto muy difundido y erróneo entre los seguidores de la Bolsa: Comentan una y otra vez que estarán comprados y que cuando haya malas noticias el mercado les dará el tiempo para salir, y viceversa.

En el primer caso, seguramente terminarán vendiendo bien debajo de los techos y aquí resulta grave porque las pérdidas pueden ser cuantiosas. En el segundo caso, es menos preocupante porque, en realidad, si bien terminará comprando bien arriba de los pisos, se pierde una oportunidad y no dinero como en la primera.

Uno aprende en las universidades un criterio racional para invertir, es decir debería esperar que la economía esté creciendo, que la compañía tenga ganancias, que la inflación esté controlada, que el dólar se mantenga estable o tranquilo, que la imagen de los políticos gobernantes sea buena. Recién cuando tengamos todos esos elementos nos animaríamos a invertir racionalmente.

Con el criterio de pensar distinto, de que el mercado descuenta todo y con el criterio de valor en donde la Bolsa cae profundamente, uno entra por valor, mientras todos los racionales se encuentran fuera y algunos apostando en contra.

Por lo tanto las cotizaciones están muy deprimidas, y las acciones en manos de alguien que compra sin apalancamiento, con dinero genuino y tiene mucho más usar. Los que acumulan, se hacen de valor y no aciertan el piso sino en una zona que consideran barata, que siempre coincide con todos los fundamentales muy negativos, o peores noticias.

A medida que van mejorando una a una las variables, el mercado sube dramáticamente porque el que compra valor, no lo hace esperando una alza del 20%, limitada a unas semanas, sino pensando que debe presentarte la tendencia positiva del ciclo, que las cosas de tan mal que van, que no tienen otra que mejorar.

Eso hará que la Bolsa se anticipe haciendo su piso y empiece a crecer y luego de que la subida se ha manifestado, cundo el mejoramiento en las noticias y economía finalmente se produzca.

Si se asume que hay 100 inversores y el mercado fuera cerrado, uno solo tiene todas las acciones cuando todo está mal. Cuando uno a uno se van convenciendo de que lo peor ya pasó, empiezan a comprar, pero como es sólo uno el que tiene los papeles, los precios suben dramáticamente

La cadena sería así:
1) Mejora el dólar que deja de subir, allí ya hay 10 inversores que se convencen que lo peor puede haber pasado y compran, los precios suben.
2) Las tasas de interés dejan de dispararse, se agregan otros 19 participantes que quieren comprar, los precios crecen.
3) La economía deja de caerse, ya allí se agregan unos 20 más, pero ya empieza a haber 5 que con buenas ganancias empiezan a tomarlas. Asumiendo, que cada uno compra la misma cantidad de los que venden al ingresar 20 e irse 5, los precios siguen subiendo.
4) La economía empieza a crecer, se agregan 20 más y 10 toman ganancias: los precios siguen creciendo.
5) Las empresas empiezan a ganar dinero, a reportarlas, entran 20 participantes más y 15 toman ganancias: los precios suben pero a una menor tasa.
6) La inflación está controlada allí hay 10 que entran, y hay 15 que salen. Los precios ya no crecen sino que bajan, porque se va más de lo que entra. El mercado ya ha hecho su techo en medio de buenas noticias.
7) El gobernante tiene alta aceptación popular y sale en la tapa de los principales medios de prensa. Entran 10 participantes y salen 20 a tomar ganancias por las cuantiosas ganancias y los precios ya están a la baja.

Lo correcto no es hacerlo en participantes. Por cada cantidad de dinero que entra, hay otro equivalente que sale, si 5 compran 10.000 dólares cada uno, debe haber uno, tres o cinco que vendan por el mismo valor en acciones.

Lo que importa es el dinero: puede ser que entren varios participantes y salga uno. Lo seguro es que entren en la última parte muchos participantes, pero con dinero limitado cada uno, mientras los que toman ganancias, s bien pueden ser menos, lo hacen con mayor cantidad de dinero.

El mercado es flujo si hay compra por 1.000 participantes con 10.000 dólares cada uno, y hay venta por 50 de 1.000.000 cada uno, la Bolsa baja y no sube porque la oferta supera a la demanda. Tendremos 10.000.000 de dólares comprando, y 50.000.000 en postura vendedora.

Es decir estos se multiplican con el humor social positivo de tal forma que hace que entren muchos participantes, pero en dinero, pero el flujo no es tan importante como el que toman ganancias, que pueden ser menos pero con mayor cantidad de efectivo.

Por eso, los mercados han tocado techo imperceptiblemente porque lo hacen en medio de buenas noticias, y los pisos también porque lo hacen en un contexto de malas.
En los primeros siempre existe apalancamiento, crédito y un sector menos informado con gran porción de sus ahorros y deuda inclusive metida en la Bolsa, mientras que en el segundo hay dinero genuino, de gente que apuesta por el valor.

Cuando aparecen las malas noticias malas siempre toman al mercado ya habiendo cambiado su humor y anticipando el cambio social de positivo a negativo y viceversa. Por eso, una y otra vez si espera las crisis para vender su posición lo hará bien lejos de los techos y, por el contrario, si aguarda los buenos momentos para comprar lo hará bien alejado de los pisos.

Extraído del libro El poder de los mercados, de Roberto Ruarte (editorial Turmalina)

http://www.saladeinversion.com

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