Tras la crisis, los mercados se normalizan

Por Mark Gongloff

Después de un lapso prolongado durante el cual las esperanzas y temores macroeconómicos determinaron el auge y caída de los mercados de acciones, bonos y materias primas surgen señales tentativas de que las preocupaciones más tradicionales se han vuelto a imponer.

En las últimas semanas, los movimientos de las acciones y del dólar han estado poco correlacionados, una interrupción de la tendencia que imperó durante buena parte de 2010, cuando tuvieron una evolución prácticamente simbiótica. Las acciones, que eran consideradas riesgosas, subían cuando los inversionistas se sentían confiados, en tanto que el dólar era un refugio seguro que se beneficiaba cuando estaban preocupados.

Los commodities también han dejado de subir y bajar en función de las percepciones de riesgo. Ahora, preocupaciones más tradicionales, como el clima, están teniendo más impacto. Los precios del maíz, la soya y el trigo saltaron este mes luego de que las estimaciones sobre el suministro fueran recortadas debido a la sequía en América del Sur y las inundaciones en Australia.

Eso podría ser un alivio para los inversionistas que se han visto frustrados por lo que consideran un mercado que a menudo se desliga de los fundamentos económicos, lo que obstruye la posibilidad de hacer apuestas de largo plazo.

“Cuando el riesgo retrocede como un motor de los retornos, entonces los fundamentos asumen una mayor importancia”, dijo Joseph Mezrich, analista cuantitativo de Nomura Securities. “Lo que uno quiere es que el riesgo no sea el factor impulsor, para bien o para mal”, agrega.

.Mezrich y otros analistas advierten, sin embargo, que los mercados todavía distan mucho de moverse enteramente al son de los fundamentos económicos. Muchos de los factores que desde la crisis financiera han alentado estas correlaciones inusuales en los mercados siguen vigentes y su repliegue sería lento, si es que ocurre.

La interacción frenética y sin pausa entre diferentes clases de activos en los mercados globales contradice cualquier análisis simplista. Las relaciones de larga data se forman y se destruyen súbitamente y por cualquier cantidad de razones.

Asimismo, la liquidez que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) está inyectando al sistema financiero es una fuerza que puede envolver a los mercados en los próximos meses.

“La división más clara entre dónde han estado los mercados y hacia dónde se dirigen se va a producir cuando la Fed comience el ajuste”, dijo Alan Ruskin, jefe de estrategia global para el mercado de divisas de los países del G-10 de Deutsche Bank en Nueva York. “Eso va a precipitar un proceso muy diferente de análisis”, consideró.

Aún así, muchos analistas detectan las primeras señales de que algunas de las correlaciones inusualmente fuertes que se consolidaron durante las crisis financieras de los últimos años podrían estar debilitándose.

El vínculo entre las acciones y el dólar sería el ejemplo más claro.

El índice Standard & Poor’s 500 y la cotización del dólar frente a una canasta de monedas de los socios comerciales más importantes de Estados Unidos, se han movido en direcciones similares en menos de 10% de las veces durante las últimas jornadas, de acuerdo con un análisis del estratega cambiario de Nomura, Jens Nordig. En términos técnicos, esto significa que hay un coeficiente de correlación de aproximadamente 0,1. Una correlación de 1,0 entre dos activos significa que se mueven en la misma dirección 100% del tiempo. Una correlación de -1,0 implica que se mueven en direcciones opuestas 100% del tiempo.

Durante buena parte del período entre septiembre y diciembre, la correlación entre el dólar y la bolsa frecuentemente bordeó -1,0, lo que implica que el dólar casi siempre estaba cayendo cuando las acciones subían y viceversa. Durante parte importante del mes pasado, la correlación estuvo en cerca de cero, es decir que fue casi inexistente.

La razón parece ser que los inversionistas no están usando más al dólar como un sustituto para su apetito por el riesgo. Cuando los inversionistas estaban dispuestos a asumir más riesgos, el dólar declinaba a medida que se apreciaban el euro, las acciones, las materias primas y otros activos riesgosos. Cuando buscaban seguridad, el dólar subía ya que los inversionistas se refugiaban en los bonos del Tesoro de EE.UU. Esa opción binaria ya perdió vigencia.

Igualmente, la correlación entre sectores individuales del mercado bursátil ha caído recientemente a 78%, su nivel más bajo en cerca de dos años, desde un nivel de más de 90%, según el estratega de Brown Brothers Harriman, Charles Blood. “Esto sugiere un debilitamiento de un entorno de mercado caracterizado por lo “macro””, dijo Blood en una nota a sus clientes la semana pasada.

http://www.wsjamericas.com

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