China accede a un mayor escrutinio de su moneda .

Por Ian Talley, Paul Hannon y Costas Paris

PARÍS—Tras años de resistencia, China dio el sábado su aprobación al escrutinio internacional de su muy criticada política cambiaria, lo cual les permite a las principales economías mundiales mantener viva su ambición de crear un sistema de alerta temprana para futuras crisis.

Los ministros de Finanzas del Grupo de 20 países industrializados y emergentes se reunieron en París para llegar a un acuerdo sobre un conjunto de indicadores que podrían utilizarse para evaluar si sus políticas económicas están contribuyendo a los desequilibrios mundiales.

Durante casi dos días, los más altos funcionarios económicos de China combatieron los esfuerzos de otros miembros del G-20 para incluir evaluaciones que resalten la subvaloración del yuan. Esta vez, sin embargo, el gigante asiático enfrentó una oposición unificada, que incluyó otras economías en vías de desarrollo que antes habían sido renuentes a enfrentar a China sobre su régimen cambiario. China cedió sobre el fin de la conferencia, lo que allana el camino para un acuerdo y establece los parámetros para un sistema de alarma económica.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, indicó que el acuerdo demuestra que “los chinos reconocen que les conviene avanzar paso a paso hacia una dirección que todos piensan que es necesaria”.

Quedó claro que China enfrentó una disyuntiva antes de la cumbre. En las últimas semanas, Brasil había indicado que podría sumarse a Estados Unidos para presionar a China sobre el tipo de cambio. A ello hay que agregar el habitual coro de llamados de Europa y EE.UU. para que China permita que su moneda se aprecie con más celeridad.

Cuando se reunieron los ministros, los negociadores ya apuntaban a China como el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo. Un funcionario del G-20 manifestó que las negociaciones no podían “estancarse aquí por siempre” a la espera del visto bueno chino.

“Al final, China notó que no tenía ningún apoyo, ni siquiera el de sus aliados tradicionales, que estaría sola en este grupo, cuyo papel es evitar la crisis de la economía mundial”, señaló uno de los ministros de Finanzas del G-20.

China, en todo caso, obtuvo algunas concesiones. Otros miembros del G-20 querían que se incluyeran el nivel de reservas en moneda extranjera como señal de alerta, pero no entraron en la lista definitiva.

China también se opuso al uso de los déficits de cuenta corriente. En su lugar, el G-20 acordó vigilar de cerca la balanza comercial y los ingresos netos de inversiones extranjeras.

China insistió, asimismo, que sus ingresos obtenidos al invertir sus reservas en moneda extranjera en otros países no debían ser incluidos como medida de desequilibrio externo, y el acuerdo le da la mayor parte de lo que quería en ese rubro.

A lo que accedió fue a que los desequilibrios externos deberían ser evaluados “tomando en consideración la tasa de cambio, y la política fiscal, monetaria y otras”.

“La mención de la política de tipo de cambio en el comunicado es un gran paso adelante”, indicó otro ministro de Finanzas del G-20. “Nunca preví que China hiciera esta concesión. Llevó horas de duras negociaciones y hasta el final nadie creía que se conseguiría. Creo que la presión de todos los demás países les hizo sentir que se les culparía de torpedear el G-20”.

“La mención de la política de divisas es la primera señal desde que China permitió que el yuan se apreciara ligeramente de que está dispuesta a hacer más”, comentó el ministro. “Es importante no sólo para Occidente, sino también para los países exportadores asiáticos que tienen que competir con este gigante”.

El resultado de la reunión del G-20 apenas apareció en los medios estatales de China, lo que posiblemente refleja la inquietud oficial por el acuerdo y cómo debería ser presentado al público. Los líderes chinos son muy sensibles a cualquier sugerencia de que el país esté siendo maniatado por potencias extranjeras en el tema del tipo de cambio.

El comunicado del G-20 también incluye otras medidas, como la deuda pública y los ahorros privados, que alertarán al G-20 de problemas como la necesidad de que Estados Unidos reduzca su déficit de varios billones de dólares y que China estimule el consumo interno. Pero estos se consideran temas insignificantes en comparación con el actual impacto del yuan subvalorado.

Los ministros de Finanzas del G-20 comenzaron a elaborar una serie de pasos que buscan impedir crisis futuras, que primero alertan al grupo de la existencia de problemas. En la segunda etapa de un proceso que probablemente será prolongado, explorarían las causas básicas de esos problemas y recomendarán soluciones.

—Owen Fletcher y Laurence Norman contribuyeron a este artículo.

http://www.wsjamericas.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: