El flujo de caja libre: una medida para ver la rentabilidad de una empresa antes de invertir en acciones

Andrés Cardenal, Sala de Inversión América

Muchos inversores se encuentran familiarizados con algunas medidas de rentabilidad como, por ejemplo, los márgenes de ganancia que indican qué porcentaje del precio de venta la empresa retiene como beneficio. Estos indicadores pueden ser muy importantes dado que brindan señales sobre la salud financiera del negocio.
Sin embargo, existen cuestiones que no se observan en el análisis de estos ratios y, para eso, resulta muy interesante estudiar también los flujos de caja de una compañía. Primero, sin embargo, las diferencias entre ambos.

Las ganancias se reflejan en el estado contable y se basan en el concepto de devengado. Si una firma realizó una venta, por ejemplo, el lucro de esa transacción figura en el estado de resultados más allá de si se haya cobrado o no el monto correspondiente por la operación.
El flujo de caja en cambio, se analiza por separado del balance e indica, pura y exclusivamente, las entradas y salidas de dinero que tuvo la firma. La transacción del ejemplo anterior no generó un ingreso de efectivo y, por lo tanto, su contabilidad en el sería diferente.
El flujo de caja libre surge de la diferencia entre lo que llegar por las operaciones y las inversiones de capital. O sea, lo que le entra (o sale) a la empresa en base a sus movimientos: vender productos, cobrar, pagar a los proveedores, acumular inventario, gastos diversos etc.
Las inversiones de capital son los activos que debe hacer para llevar adelante su tarea como, por ejemplo, la adquisición de edificios, de vehículos y de maquinaria, entre otros.
De allí, surge el término flujo de caja libre: es el dinero que le queda a la compañía luego de abastecer sus necesidades de reinversión y puede utilizarse para fines diversos como el pago de dividendos, la recompra de acciones y la adquisición de otras empresas.
Desde este punto de vista queda bastante claro que esto puede redundar en beneficios importantes para el accionista de largo plazo. Sin embargo, no se debe dejar de lado el valor de la información que este dato brinda sobre el negocio.
Cuando se mide este indicador, se ve la relación entre lo que genera de su negocio y lo que necesita reinvertir para seguir funcionando. Una empresa con un flujo de caja libre elevado tiene necesidades de reinversión pequeñas a comparación con lo que genera de sus operaciones.
Esto quiere decir que es mucho menos probable que necesite endeudarse para financiar sus actividades o que no pueda ejecutar de manera eficiente su estrategia de crecimiento por carencia de recursos.
A la hora de analizar estos datos, es necesario aplicar algunos ajustes en caso de que sean requeridos, por ejemplo, si una empresa acaba de montar una nueva planta de producción en un año determinado.
Esa fábrica va a generar ingresos durante muchos años con lo cual resulta conveniente prorratear el monto del gasto de inversión a lo largo de muchos años para evitar supuestos incorrectos sobre las necesidades recurrentes de la compañía.

http://www.saladeinversion.com

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