Donde invertir en 2011: Inversores conservadores.

Por Nicolás Litvinoff

Para el 2011, se espera que se acentue la “guerra de monedas”, situación en la cuál los distintos países tienden a incrementar su productividad y mejorar sus condiciones macroeconómicas devaluando su moneda y “exportando” sus problemas estructurales tales como desempleo e inflación a los países vecinos que mantienen una divisa fuerte.
Por otro lado, la emisión monetaria por parte de EEUU, el crecimiento continuo de China y la fortaleza de Alemania buscarán incrementar el crecimiento económico global de 4,80% 2010, mientras que la delicada situación de España, Irlanda, Portugal y Grecia actuarán como contrapeso a este movimiento expansivo.

Mi expectativa está en un crecimiento de entre 4,5% y 5,5% para el PBI global en el corriente año, con los países emergentes creciendo a tasas más cercanas a los dos dígitos mientras que las potencias lo harán a cifras más cercanas al 3%.
En este contexto, los precios de los comodities podrían seguir ganando terreno, aumentando la presión inflacionaria a través del aumento del precio del petróleo, que se encuentra retrasado si lo comparamos con la suba que tuvieron el Oro y sobre todo la Plata en los últimos dos años.

Recomendaciones para el Inversor Conservador.

Para un inversor conservador, el objetivo primordial es la preservación del capital. Por ello, 15% de la cartera debería estar colocada en instrumentos monetarios de corto plazo, como ser Money Markets o incluso en efectivo, dadas las bajas tasas que se pagan hoy en día. Con respecto a la moneda, lo ideal sería que ese capital se encuentre mitad en dólares (7.5%) y mitad en Euros (7.5%).
El 30% de la cartera debería estar invertida en bonos de corto plazo americanos, en este caso a través del ETF SHY (iShares Barclays 1-3 Year Treasury Bond).
En metales preciosos como Oro y Plata debería totalizar un 20% de la cartera. Si bien ambos pueden ser volátiles de corto plazo, esta inversión de alguna manera brinda protección frente a escenarios inflacionarios y de fuertes turbulencias.
El restante 35% del total es lo que se invertiría en activos de mayor riesgo, distribuido entre EEM (iShares MSCI Emerging Markets Index), SPY (SPDR S&P 500) y XLE (Energy Select Sector SPDR). El objetivo de este segmento de la cartera es “apalancar” de alguna manera la baja tasa de rendimiento potencial de las otras inversiones.
Vale aclarar que esta es una cartera que no presenta “riesgo propio”, esto es, el riesgo de que sus componentes entren en default, ya que en todos los casos se trata de ETFs que se encuentran correctamente diversificados. El riesgo que presenta está relacionado con el “riesgo de mercado”, que aún así es bajo ya que el 65% de la cartera tiene un grado de correlación nulo o bajo con la bolsa americana.
El rendimiento esperado para esta cartera se sitúan en entre el 3% y el 5%.

http://www.nicolaslitvinoff.net

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