El temor de las economías emergentes: el crédito fácil

Por David Wessel

Los precios de las viviendas están subiendo rápidamente en Australia, Canadá, China, Hong Kong, Israel, Singapur, Sudáfrica y Suecia.

Los precios de las viviendas están estables —o en caída— en el Reino Unido, Alemania, Francia, Irlanda, Italia y Estados Unidos.

Bienvenidos a la economía global de dos velocidades.

Cuando la mayoría de los observadores hablan de una “economía de dos velocidades”, están contrastando las economías maduras, de crecimiento lento o avanzadas (EE.UU., Europa, Japón, etcétera) con las economías en vías de desarrollo o emergentes en rápida expansión (China, India, Brasil, etcétera). Philip Suttle, del Instituto de Finanzas Internacionales, una organización que reúne a banqueros, lo llama “un mundo de dos y seis”.

En las economías maduras, el crecimiento y la inflación rondan un 2%; en los mercados emergentes ambos están en alrededor de 6%. Cuando algo las desvía de ese camino, dice Suttle, algo diferente las hace volver.

Pero hay otra forma de dividir el mundo: algunas economías tuvieron una gran crisis bancaria. Algunas no. Y las que no tuvieron esa crisis son aquellas en las que está subiendo el precio de la vivienda. El crecimiento lento en las economías maduras está llevándolas a mantener las tasas de interés bajas y las condiciones de crédito, fáciles. Como ellas (hasta ahora) dominan los mercados financieros globales, esto significa que el crédito global está fácil, demasiado fácil para los mercados emergentes en los cuales la inflación –en los salarios, los precios y los precios de los activos– es motivo de preocupación.

“En los países en los que el sistema financiero no fue seriamente dañado durante la crisis global, los precios de las casas han subido rápidamente”, dice Stanley Fischer, gobernador del Banco de Israel. “Eso es porque cuando las tasas de interés se recortan mucho las tasas de interés para lidiar con la crisis, las tasas de interés hipotecarias también cayeron rápidamente y la gente respondió tomando prestado para comprar casas, y por lo tanto hizo subir su precio”.

Las tasas bajas en EE.UU. y otras economías fuertemente golpeadas por la crisis financiera no están teniendo el mismo efecto. Sus bancos todavía no están deseosos o en condiciones de prestar rápidamente. En EE.UU., por ejemplo, el más reciente índice S&P/Case-Shiller de precios residenciales en 20 ciudades está 3,1% por debajo de los del niveles del mismo periodo del año previo, y esos, a su vez, estaban 29% por debajo del apogeo de 2006. La más reciente encuesta de la Reserva Federal mostró pocas pruebas de que los bancos estén abandonando las condiciones más severas de préstamos hipotecarios, impuestas durante lo peor de la recesión.

Pero en otros lugares —particularmente en los países que están siendo inundados con dinero que huye de las extremadamente bajas tasas de interés en Estados Unidos, Europa y Japón— los bancos están prestando, la gente está comprando y los precios de las casas están trepando. Este no es solamente un fenómeno de mercados emergentes.

En Canadá, por ejemplo, los bancos comerciales apenas se vieron sacudidos por la crisis pero el Banco de Canadá ha mantenido su tasa principal en 1% para impulsar el crecimiento económico. La consecuencia: los precios de las casas en febrero subieron casi 9% interanual, dice la Asociación Inmobiliaria Canadiense. La preocupación en Canadá y otros lugares es que aquello que sube, podría caer y la historia ilustra ampliamente respecto al daño económico que se produce cuando los precios de las viviendas se hunden.

En Israel, los bancos evitaron lo peor de la crisis: no habían invertido mucho en hipotecas estadounidenses de mala calidad. Pero Israel no fue inmune a las conmociones externas, por lo que su banco central recortó las tasas de interés hasta 0,5% en 2009. Eso hizo que las hipotecas fueran baratas. Durante el pasado año, el precio de las casas subió 16,3%.

“Los continuados incrementos de precios podrían amenazar la estabilidad y en ese sentido podrían llevar a la creación de una burbuja”, dice el Banco de Israel. Subir las tasas hará que las hipotecas sean más costosas y eso es lo que ha estado buscando Fischer, quien recientemente subió la tasa de referencia del banco central a 3%.

Pero como muchos de sus colegas en otros lugares, Fischer sabe que un efecto del alza de las tasas de interés es una moneda más cara. Y eso golpea al vibrante sector exportador de Israel. Entonces está buscando alternativas más concentradas en los precios de las casas: el Banco de Israel ha impuesto reglas destinadas a incrementar el costo de las hipotecas. Hasta ahora, se han visto golpeadas las hipotecas por más de 800.000 shekels (alrededor de US$235.000) con pagos iniciales inferiores al 40%, pero no hay señales de que el Banco de Israel se vaya a detener allí.

Algunos países grandes tuvieron una burbuja inmobiliaria que explotó, provocando la más grande crisis financiera en medio siglo. Para evitar una depresión, inundaron el mundo con crédito. Y ese crédito amenaza con crear nuevas burbujas inmobiliarias en otros países. Nadie dijo nunca que la globalización fuera fácil.

WSJ

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