.¿Llegó el oro a su apogeo?

Por Brett Arends
MarketWatch

BOSTON—El oro está en una burbuja. Cualquiera se lo dirá. Lo han estado diciendo desde que el oro estaba a —¡oh!— US$500 por onza.

Pero es una clase muy peculiar de burbuja. Es la única que he encontrado donde tan pocas personas parecen tener el activo en cuestión.

Durante la burbuja de la puntocom, uno se encontraba con mucha gente con acciones tecnológicas. Los taxistas le contaban a uno sobre las puntocom que tenían.

Durante la burbuja inmobiliaria, uno se topaba con personas comunes y corrientes que canjeaban sus casas por otras más caras usando hipotecas de tasa reajustable, comprando nuevos condominios que planeaban vender rápidamente para embolsar una ganancia y cobrar su “capital” ficticio mediante una hipoteca de refinanciación.

¿Pero quién en realidad tiene oro? Oigo constantemente acerca de la burbuja del oro, pero cada vez que pregunto si alguien tiene oro, me responden “no, no, por supuesto que no, es una burbuja”. Tamaña burbuja.

Si el oro es presa de una “burbuja”, no parece haber llegado aún a su apogeo. En verdad, parecería que estaría por entrar en su fase grande de explosión.

¿Ocurrirá esto? Es la pregunta de todos. Pero hay razones para creer que lo haría. El oro goza de algunas de las características claves que se necesitan para una burbuja, incluso la frase “esta vez es diferente”.

Los bancos centrales de todo el mundo están imprimiendo más dólares, euros, libras y yenes. El oro simplemente puede ser una moneda menos patética que todas las demás. Los bancos no pueden imprimir más oro, por lo que su precio probablemente debería subir cuando las otras monedas caen.

Y luego está China. En su ascenso al estatus de superpotencia, el gigante asiático tendrá que diversificar sus reservas monetarias. Ahora mismo los chinos dependen demasiado del dólar. Tienen poca cantidad de oro. Si cambian incluso un poco, el precio se volverá estratosférico.

Pero hay problemas con el oro que lo hacen muy difícil de comprar con confianza. El oro es volátil. Nadie sabe cuánto vale. Pregunto constantemente a los aficionados del metal dorado sobre una tasación sensata, y no pueden decirme. Y puede olvidarse de toda la superstición. Pese a lo que dicen los verdaderos devotos del metal, el oro no es dinero más “verdadero” o “real” que cualquier otro. Como no genera ningún ingreso, el mercado del oro es, en efecto, un fraude de esquema piramidal. Sus rentas proceden totalmente del próximo comprador en la fila.

(Y sepa que muchos de los que hoy se jactan de haber “tenido oro desde 2001” de hecho lo han tenido en su posesión por varias décadas más que ello. En las décadas del ochenta y del noventa perdieron hasta sus camisas cuando el oro se desplomó).

Si de todos modos quiere apostar a una manía, tiene una variedad de opciones.

Una es comprar en etapas, para entrar de a poco, por así decirlo. Si quiere comprar US$10.000 en oro, y está aterrado de hacerlo el día anterior a que alcance su máximo, entonces compre en tramos de US$1.000. (Sugeriría que esto parece una buena idea ahora, porque el oro ha subido mucho últimamente. El dólar puede estar por dar un salto pronunciado). Una segunda opción es comprar acciones de mineras especializada en oro, cuyo precio no ha subido tanto como la cotización del metal. John Hathaway, gerente del fondo mutuo de oro Tocqueville, dice que muchas acciones de mineras grandes de oro, en particular, están baratas respecto del metal precioso.

Una tercera estrategia es comprar opciones de compra a precios superiores al del mercado (“out of the money” call options) en el iShares Gold Trust, un fondo cotizado en bolsa que tiene un décimo de una onza de oro por acción. Esta es una apuesta particularmente de alto riesgo a que el oro tendrá un desempeño vertical, rápidamente. Las opciones le permiten ganar mucho en una manía, a la vez que arriesgar una pequeña cuota.

El iShares Gold Trust cotiza en torno de US$150 por acción. Las opciones de compra a US$200, válidas hasta enero de 2013, cuestan sólo US$6,52 por acción. Si el oro sobrepasa US$2.065 por onza para entonces, ganará el equivalente a US$206,52 en el GLD y tendrá una ganancia. La desventaja es que si no hay un auge, perderá su apuesta. Pero en tal caso su riesgo está limitado a US$6,52 por acción.

WSJ Americas

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